Lavandería propia o externalizada: los números para tu hotel
Qué cuesta de verdad lavar en casa en un hotel pequeño: horas, energía, averías y el pico de agosto. Comparativa honesta y cuándo conviene externalizar.
Si llevas un hotel de 10 a 60 habitaciones en la Costa Brava, esta conversación te suena: ¿seguimos lavando en casa o lo sacamos fuera? El problema es que casi siempre se decide en el peor momento, en pleno agosto, con la lavadora echando humo y las sábanas sin llegar para las entradas de las tres de la tarde. El buen momento para hacer números es ahora, en temporada baja, con calma y con los datos del verano aún frescos.
Los costes ocultos de lavar en casa
Cuando un hotel calcula lo que le cuesta su lavandería, suele sumar detergente, algo de luz y poco más. Los costes que de verdad pesan son otros, y casi nadie los apunta:
- Horas de personal. Lavar, secar, planchar y doblar la ropa de 20 habitaciones ocupadas se come fácilmente de 3 a 5 horas de trabajo cada día. A coste real de empresa (salario más seguridad social), son varios cientos de euros al mes que no aparecen en ninguna factura con la palabra “lavandería”, pero existen.
- Energía y agua. La ropa de cama de hotel se lava a 60 °C por higiene, y la secadora es de los aparatos que más consumen de todo el edificio. Si funciona a diario de mayo a octubre, la factura lo nota.
- Averías y vida útil. Una lavadora doméstica está diseñada para 4 o 5 ciclos por semana, no por día. A ritmo de hotel dura dos o tres temporadas, y la avería llega siempre en julio, cuando el técnico tarda más y la ropa no espera.
- El espacio. El cuarto de lavadoras, el tendedero, las estanterías de ropa a medio doblar: metros que podrían ser un almacén en condiciones, un office para el personal o un trastero que de verdad ordene el hotel.
- El pico de agosto. Con el hotel lleno y salidas y entradas el mismo día, la gobernanta no llega a todo. O pagas horas extra, o bajas el estándar de planchado, o las dos cosas a la vez.
Propia o externalizada: comparativa honesta
| Lavandería propia | Externalizada | |
|---|---|---|
| Coste | Parece barato, pero suma horas de personal, energía, agua y averías | Tarifa previsible por kilo o por pieza; el mercado suele moverse entre 1 y 2 € por kilo de ropa plana según volumen y zona |
| Control | Total: tú decides tiempos y prioridades | Dependes del proveedor; se compensa pactando plazos por escrito |
| Picos de temporada | Tus máquinas y tu personal son los que son: el pico lo pagas tú | La capacidad industrial se dimensiona para agosto; el pico lo absorbe el proveedor |
| Calidad de planchado | Con plancha doméstica es difícil igualar una calandra | Acabado profesional homogéneo, lavado tras lavado |
| Inversión inicial | Alta si quieres equipos semiindustriales decentes (varios miles de euros) | Cero en maquinaria |
¿La respuesta corta? Depende de tu volumen. Por debajo de ciertos kilos semanales, lavar en casa puede salir a cuenta. A partir de media ocupación en temporada, los números suelen inclinarse hacia fuera, sobre todo si cuentas las horas de personal a su coste real.
Cuándo sí tiene sentido mantenerla propia
Seamos honestos, porque no siempre conviene externalizar:
- Volumen muy bajo y estable. Un hostal de 8 o 10 habitaciones abierto todo el año, con ocupación tranquila y sin picos fuertes, puede absorber el lavado sin despeinarse.
- Personal con horas muertas reales. Si tu equipo de pisos tiene huecos de verdad en su jornada (no huecos teóricos), aprovecharlos para lavar tiene lógica.
- Maquinaria ya amortizada. Si invertiste en equipos semiindustriales hace años y te sobra espacio, el coste marginal de seguir es bajo.
Y existe la vía intermedia, que usan muchos alojamientos: externalizar la ropa plana (sábanas y fundas, lo que más tiempo de planchado exige) y quedarse en casa las toallas y la ropa pequeña.
Qué preguntar a un proveedor antes de firmar
Cualquier lavandería te atenderá de maravilla en febrero. Lo que te interesa saber es otra cosa:
- ¿Cuál es el plazo real en agosto? No el habitual, el de la peor semana del año. Pide que conste en el acuerdo.
- ¿Qué pasa si una partida sale mal? Una mancha que no sale, una sábana desgarrada: quién repone, en qué plazo y a cargo de quién.
- ¿Ofrecen renting de ropa, sí o no? Aunque hoy no lo quieras, te dice mucho de su capacidad de servicio.
- ¿Con qué frecuencia recogen y entregan? Ruta fija o bajo demanda, qué días pasan por tu zona y si hay mínimo por recogida.
Y un consejo de temporada baja: pide un mes de prueba. Enero y febrero son perfectos para testar un proveedor sin jugarte nada.
Renting de ropa de cama: la otra mitad de la ecuación
Comprar textil para un hotel no es barato: se recomienda un mínimo de dos o tres juegos por plaza, más la reposición anual por desgaste, manchas y pérdidas. Eso es capital parado en un armario.
Con el renting, el textil es del proveedor: tú pagas por el uso, y él se encarga de reponer lo que se desgasta. Siempre tienes juegos suficientes, también en agosto, y la calidad es constante porque la reposición es continua. ¿El matiz honesto? A largo plazo pagas por ese servicio, y si quieres un textil muy concreto y personalizado quizá prefieras comprarlo. El renting brilla cuando no quieres inmovilizar capital ni gestionar reposiciones.
Cómo lo hacemos en Safareig+
Te contamos lo que hacemos, sin humo. Con Safareig+ trabajamos con hoteles y apartamentos turísticos de la zona con recogida y entrega por ruta: L’Escala, Torroella de Montgrí y l’Estartit, Roses, Empuriabrava, Sant Pere Pescador y el resto del Empordà. El plazo habitual es de 24 horas, la entrega es gratuita a partir de 20 kg y ofrecemos renting de ropa de cama y toallas si prefieres no comprar textil. Puedes ver cómo trabajamos y nuestros precios de autoservicio, y para el servicio a hoteles el presupuesto se hace a medida, porque depende de tu volumen y tu rotación.
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