Cómo lavar una alfombra en casa o en lavandería
Guía honesta para lavar alfombras: cuáles admiten lavadora, cómo prepararlas, lavarlas en frío y secarlas del todo para evitar moho y olor a humedad.
Lavar una alfombra merece la pena: acumula polvo, ácaros, restos de comida y olores que el aspirador solo disimula. Un lavado a fondo una o dos veces al año la deja como nueva. Pero hay dos condiciones: saber si tu alfombra admite lavadora y, sobre todo, conseguir secarla del todo. Vamos por partes.
Qué alfombras sí puedes lavar en lavadora (y cuáles no)
La primera parada es siempre la etiqueta de cuidados. Si tu alfombra la conserva, hazle caso por encima de cualquier consejo de internet, incluido este. Si no hay etiqueta, esta clasificación acierta casi siempre:
| Tipo de alfombra | ¿Lavadora? | Por qué |
|---|---|---|
| Algodón y sintéticas (poliéster, polipropileno, nailon) | Sí | Aguantan bien el agua y el movimiento del tambor |
| Alfombras de baño y felpudos lavables | Sí | Están diseñadas para mojarse |
| Pelo corto, tamaño pequeño o mediano | Sí | Se aclaran y se secan sin problema |
| Pelo largo | Casi siempre | Solo si cabe holgada en el tambor |
| Yute, sisal y otras fibras naturales | No | Absorben agua, se deforman y pueden pudrirse |
| Lana delicada | No | Encoge y se apelmaza |
| Anudadas a mano, persas o de valor | No | Los tintes pueden sangrar; mejor limpieza especializada |
Ante la duda, trátala como si fuera delicada y llévala a un profesional. Sale más barato pagar una limpieza que perder la alfombra.
Antes de lavar: prepárala bien
Cinco minutos de preparación mejoran mucho el resultado:
- Aspírala por las dos caras. Por arriba con calma y también por el revés: ahí se acumula la arenilla que luego enturbia el agua de lavado.
- Sacúdela fuera. En la terraza o en la calle, unos buenos golpes sueltan el polvo profundo que el aspirador no alcanza.
- Pretrata las manchas localizadas. Un poco de detergente suave o quitamanchas sin lejía sobre la mancha, deja actuar unos minutos y absorbe con un paño, sin frotar. Frotar extiende la mancha y desgasta la fibra.
El lavado: frío, suave y con espacio
Los ajustes correctos son los mismos en casa que en la lavandería:
- Agua fría o 30 °C como máximo. El agua caliente encoge las fibras y puede agrietar la base de goma.
- Programa delicado y centrifugado bajo.
- Detergente suave y nada de lejía, ni siquiera en alfombras claras: destiñe y debilita la fibra.
- Enróllala sin apretar antes de meterla en el tambor.
Y el punto que casi nadie cuenta: la alfombra necesita espacio. Una alfombra empapada pesa varias veces su peso en seco. Si entra apelmazada, el agua no circula: el detergente no llega al centro y el aclarado no arrastra la suciedad. Sale «lavada» por fuera y con jabón y mugre por dentro. Como referencia, no debería ocupar más de dos tercios del tambor.
El secado: la parte que decide todo
Aquí se estropean más alfombras que en el lavado. Una alfombra que se guarda, se dobla o se pisa húmeda cría moho en la base y coge ese olor a humedad que ya no se va con nada. El objetivo no es que «parezca seca»: es que esté seca del todo, también por dentro.
Dos formas de conseguirlo:
- Secadora de gran capacidad a temperatura baja, solo si la etiqueta lo permite. Muchas alfombras llevan base de goma que se agrieta con el calor: en ese caso, secadora no.
- Extendida en plano, sobre una superficie que transpire, dándole la vuelta a mitad de secado. Colgada de una cuerda fina, una alfombra pesada se deforma.
Para comprobar que está lista, presiona la base con la palma de la mano: si notas frescor, todavía tiene humedad dentro. Dale más tiempo.
Los errores que más alfombras estropean
- Meterla doblada y apretada en una lavadora pequeña: no se aclara bien y puede desequilibrar la máquina.
- Lavar con agua caliente: encoge las fibras y despega la base.
- Guardarla sin estar seca del todo: moho y olor a humedad casi garantizados.
- Frotar las manchas en vez de absorberlas: la mancha se extiende y la fibra se daña.
Alfombras de baño: el caso fácil
Si lo tuyo son las alfombrillas de baño, respira: es el caso más sencillo. Son pequeñas, casi siempre de algodón o microfibra, y están pensadas para mojarse. Lávalas a 30 °C con programa normal o delicado y, si la etiqueta lo permite, secadora a temperatura suave. Lo importante aquí es la frecuencia: cada una o dos semanas, porque viven húmedas y son el sitio favorito del moho.
¿Cada cuánto hay que lavar una alfombra?
- Aspirado: una vez por semana, y por el revés de vez en cuando.
- Lavado a fondo: una o dos veces al año. Un buen momento es antes de guardarla al acabar la temporada, para que pase los meses de armario limpia y seca.
- Con mascotas o alérgicos en casa: sube el ritmo, cada tres o cuatro meses según el uso.
Cuándo conviene una lavadora XL de lavandería
La cuenta es sencilla: si la alfombra no cabe holgada en tu lavadora, no la fuerces. Una alfombra de salón en una máquina doméstica de 8 kg va apretada, sale a medio aclarar y luego tarda días en secarse en casa, con suerte.
En una lavadora industrial de gran capacidad la misma alfombra se mueve libre, se aclara de verdad y sale bien centrifugada. Y con una secadora grande cierras el ciclo el mismo día: llegas con la alfombra sucia y te la llevas limpia y seca en un par de horas.
En Safareig (L’Escala) tienes máquinas XL de autoservicio de hasta 30 kg, con el detergente incluido, en dos locales abiertos los 365 días del año de 8 a 22 h. Te contamos cómo funciona en lavar alfombras en Safareig y puedes consultar los precios.
Resumen práctico
- Mira la etiqueta: yute, sisal, lana delicada o anudada a mano → limpieza especializada.
- Aspira por las dos caras, sacude fuera y pretrata las manchas absorbiendo, sin frotar.
- Lava en frío o a 30 °C, programa delicado, detergente suave, cero lejía.
- Dale espacio: si no cabe holgada, mejor una lavadora XL.
- Sécala del todo: secadora grande a baja temperatura o extendida en plano.
- Nunca la dobles ni la guardes húmeda.
Foto: Jamain · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons